lunes, 25 de enero de 2010

ASAJA advierte que la crisis ha provocado que por primera vez en quince años baje el precio de la tierra dedicada a la agricultura

25.1.2010.

 


En Aragón Liberal

La crisis del campo también ha pasado factura al mercado de fincas rústicas, pues en los últimos 15 años, 2008 fue el primer ejercicio en el que se registró una reducción del precio de los cultivos, según los datos del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, que apuntan que esta caída fue del 0,9%.

La falta de dinamismo también se ha notado en este mercado en el descenso del número de transacciones. Así, en octubre de 2009 las ventas de este tipo de inmuebles se redujeron un 25,7% respecto al mismo mes de 2008, hasta las 8.821 operaciones, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Un descenso en el que han pesado tanto las expectativas sobre el rendimiento agrario como la dificultad para acceder al crédito. El director de los Servicios Técnicos de ASAJA nacional, José Carlos Caballero, atribuye también parte de esta caída al alejamiento de empresarios de sectores ajenos a la agricultura que, en los años de bonanza económica, encontraron en estas actividades un destino para sus inversiones alternativas. Caballero explica, además, que la rentabilidad ha marcado la evolución de los precios de estos inmuebles en los últimos años, por lo que "no puede establecerse paralelismo con el mercado de la vivienda. Mientras que los precios de los inmuebles residenciales crecieron de forma exponencial, la evolución de los precios de la vivienda ha sido paulatina desde la última crisis económica".

 

Sin embargo, las cotizaciones no siguen una misma tendencia en todo el territorio español. Desde la sociedad de tasación Tinsa, se explica que "la singularidad de éste tipo de inmueble, la diversidad de superficies, de cultivos, de aprovechamiento y la atomización del propio producto hacen que los datos genéricos sean imprecisos", ya que el mercado de fincas rústicas se compone más bien de "una multitud de submercados". Así, mientras una finca de secano de bajo rendimiento puede costar unos 1.000 euros por hectárea, otros cultivos intensivos, como invernaderos, plantaciones de cítricos en Valencia y plataneras de Islas Canarias, pueden llegar a costar 50.000 euros por hectárea. Por otra parte, la compra de terrenos para actividades relacionadas con las energías renovables, la ampliación del suelo industrial o el cultivo para biocombustibles representan una excepción en la evolución del mercado. Son ventas con un precio medio superior al valor de la tierra, pero la tierra que se ha dedicado a estas actividades es tan poco extensa que no ha tenido un impacto significativo en las estadísticas. Para el resto, "la dificultad estriba en conocer el verdadero valor de determinados aprovechamientos -cinegéticos, medioambientales, lúdicos y de recreo- que pueden tener muchos terrenos y que son compatibles con los aprovechamientos agrícolas, forestales y ganaderos".

 

Expectativas

Algunos expertos valoran el papel de estos inmuebles como inversión. "En este momento es muy interesante para quien tiene disponibilidad, ya que puede obtener precios muy interesantes", se señala. Y apuntan que, al contrario de lo que sucede con el ladrillo, "el terreno siempre tiene un valor añadido y muchas posibilidades de rentabilidad".

Los agricultores se muestran menos optimistas. Desde ASAJA se indica que la evolución del mercado de fincas en los próximos meses dependerá de cómo despegue España de la crisis.

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